sábado , 15 agosto 2026

40 años de cárcel por asesinar a su madre y luego fingir su desaparición

El sentenciado arrastró el cuerpo sin vida de su madre y lo abandonó cerca de una zanja en el cantón Rumiñahui. Al retirar un plástico que la cubría, los agentes vieron el cuerpo de una mujer de 53 años de edad dentro de una maleta. El cadáver presentaba signos de violencia.

Jean Pierre P. fue sentenciado a la pena máxima agravada de 40 años de privación de libertad como autor del delito de asesinato, cuya víctima fue su madre. Los jueces también resolvieron que el sentenciado pague, como reparación integral, 20.000 dólares a los herederos de su madre, y que la familia de la víctima sea notificada con el resultado final de juicio.

Fiscalía en el proceso demostró que el sujeto de 30 años de edad, estranguló, asfixió y asesinó a su progenitora en la noche del 2 y la madrugada del 3 de septiembre de 2024, en la casa que compartían en Alangasí, parroquia rural de Quito. Después del crimen, ejecutó varios actos voluntarios y conscientes para mantener el delito en la impunidad.

Hizo de todo para que no lo descubran

El sentenciado compró una maleta para esconder el cuerpo, la arrojó en una zanja y declaró ante las autoridades que su madre se encontraba desaparecida. Con todos los indicios apuntando al hijo de la víctima, Fiscalía obtuvo información de que el ahora sentenciado planeaba salir del país. Por ello, solicitaron una orden de allanamiento y detención, que fue ejecutada en 13 de septiembre de 2024.

Durante el juicio, la presentación de los resultados de los análisis de 18 archivos multimedia extraídos de cámaras de seguridad del sector, entre otras pruebas, señaló al joven como autor del crimen. En su defensa, indicó que no quiso hacerle daño a su madre, pero que, cuando se dio cuenta, ella ya estaba fallecida. Dijo que todo empezó con una fuerte discusión porque él no había tendido la cama y, sobre ella, había unos libros de la universidad.

El perito que practicó la evaluación de los rasgos de personalidad del procesado indicó, ante el Tribunal, que el ahora sentenciado presenta impulsividad cognitiva, motora y no planificada; dificultad para el control de impulsos; tendencia a tomar decisiones rápidas, sin medir y planificar; y dificultad en la planeación a futuro. Las pruebas de ADN revelaron material genético de la víctima y del victimario tanto en la escena del crimen como en la maleta negra. La pericia psiquiátrica, por su parte, indicó que el ahora sentenciado no padece ninguna enfermedad mental.

Te puede interesar

Alerta por incendios forestales: Cotacachi y Pululahua enfrentan focos activos

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos reportó 12 incendios forestales activos y cuatro controlados …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *