Los ganaderos implementan con la ayuda de tecnología dispositivos de seguridad para combatir el abigeato. Expertos señalan que es necesario endurecer la pena de este delito.

La instalación de cercas eléctricas inteligentes, uso de cámaras lectoras de placas, realizar monitoreo con dones por las noches, están entre las medidas de seguridad que implementan ganadores del cantón Mejía, provincia de Pichincha, para evitar ser víctimas del robo de ganado.
Según Gabriel Espinosa, presidente la Asociación de Ganaderos de la Sierra y Oriente (AGSO), en hatos ganadores con apoyo de tecnología se van implementando dispositivos como puertas inteligentes a las que solo se acceden con registro de usuario y además que se disponen para que permanezcan cerradas durante la noche, que no permitan movilizar a las reses.
El directivo comenta que hay productores pecuarios en varias zonas del país que han tenido que lidiar con el robo de ganado o abigeato. En su caso, recuerda que de sus predios se le han sustraído 30 cabezas de ganado, durante los últimos 10 años. Considera que los cuatreros, como se les conoce a ladrones de ganado, ocasionan un perjuicio económico mayor porque pueden echar abajo una labor de años con lo que logran mejorar la genética.
El abigeato se orienta a la investigación

Para enfrentar esta amenaza desde hace una década opera la Unidad Nacional de Delitos Contra el Abigeato (UICA) de la Policía Nacional, que actualmente despliega sus tareas en cinco zonas del país. Desde 1 de enero al 11 de mayo de este, esa entidad recibió 450 denuncias de robo de ganado. EL año pasado, en igual período, se contabilizaron 545.
José Ramos, jefe de de la UICA, revela que Azuay -58 denuncias- y Pichincha -56- son las provincias con mayor incidencia de este tipo de delito en lo que va del año. Así se puede corroborar (color rojo) en el mapa cantonal de noticias del delito de la Fiscalía General del Estado (Gráfico).
Ramos expone que los investigadores policiales han detectado que en la mayoría de sustracciones los delincuentes cuentan con información de gente cercana a las propiedades ganaderas.
Uno de los casos recientes sucedió en el sector San Francisco, parroquia El Valle, en Cuenca, en donde por denuncias de afectados, la Policía halló a nueve cabezas de ganado vacuno y un caballo, que se conjeturaba se habrían sustraídos de diferentes sectores de ese cantón.
En el extremo opuesto del país, en la comunidad de Cajas, en el límite entre Pichincha e Imbabura, el mes pasado se conoció el robo de cuatro cabezas de ganado vacuno. Segundo Farinango, dirigente de Recursos Naturales de la Confederación del Pueblo Kichwa Kayambi, especifica que el proceso se encuentra en investigación para dar con el paradero de los responsables. “Hemos puesto alerta en las comunidades, en algunas están gestionando la instalación de alarmas comunitarias y en otras organizando controles comunitarios para impedir esos robos”.
Azuay y Pichincha están en el top cinco de jurisdicciones que hasta el 2024 concentraban mayor número de cabezas de ganado, las otras son Manabí, Chimborazo y Cotopaxi. Los datos corresponden al INEC y también muestra que a escala nacional había un total de 3,4 millones de cabezas en ese período. La mayoría de los 285 000 ganadores son productores pecuarios pequeños, agrega Gabriel Espinosa.
Las medidas que se deben adoptar
La ganadería se desarrolla en zonas dispersas en el sector rural del país y generalmente eso es aprovechado por los rateros. Espinosa y Ramos coinciden que es necesario la instalación de cámaras de videovigilancia, al menos en el ingreso a comunidades con vocación ganadera.
José Ramos también considera que es necesario endurecer la pena por el delito de abigeato, el Código Integral Penal contempla prisión de 1 a 3 años de prisión. El oficial de Policía asegura que no es una sanción fuerte y que eso ha permitido en más de ocasión a quienes han sido sorprendidos en esta contravención devolver las pertenencias a los afectados y salir libre.
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