El Municipio de Ibarra inició el proceso de reforestación en la Loma de Guayabillas, asegurando que cuenta con los permisos del Ministerio de Ambiente. La iniciativa busca reemplazar los eucaliptos por cholán, guayabilla, arupo, para recuperar el suelo.

Decenas de personas que van diariamente a realizar actividades deportivas o visitar el bosque protector Loma de Guayabillas han observado que se están podando los árboles y se preguntan el porqué de esta acción y el destino de la madera. La actividad es parte del cambio de cobertura vegetal del ‘pulmón’ verde de los ibarreños y se va a desarrollar hasta finales de agosto.
El personal de Jóvenes en Acción y de Parques y Jardines inició con la tala de árboles, que no superan los 10 centímetros de diámetro, hace dos meses y culminarán con la plantación de las nuevas especies. El bosque protector cuenta con un tanque de reserva que es llenado por los bomberos y, en época de estiaje, riegan los árboles con mangueras. El área donde se realiza el cambio de cobertura vegetal es de 800×400 metros lineales.
Pero, ¿hacia dónde va la madera obtenida? Desde la Municipalidad informaron que no la van a regalar ni donar a ningún usuario o institución, sino que al ser un bien público, entrará en un proceso de remate y, luego de agruparla y cubicarla, se pondrá un precio para iniciar el proceso.
El rubro obtenido será invertido en temas estrictamente del bosque proyector como: maquinaria, fertilizante para las canchas de fútbol, mejoramiento de los juegos infantiles, mantenimiento de caminerías, entre otros.
El bosque protector pedía «auxilio”

Diego Villalba, director de Ambiente de la Municipalidad explicó que el proyecto inició en 2014 tras realizar una evaluación luego del fuerte incendio forestal que azotó el espacio. “Al recorrer el sitio, los técnicos evidenciaron que los arboles en Loma de Guayabillas estaban viejos, ya no crecían y existe un desorden estructural, ya que no contaban con caminos cortafuegos o accesos que ayuden en caso de un incendio forestal”, dijo.
De inmediato analizaron un cambio en la cobertura porque el bosque protector funciona con vegetación que esté en constante crecimiento, atrape carbono y libere oxígeno, proceso que no se cumple con árboles viejos, quemados y de mono cultivo. “Tras la evaluación se propuso un cambio de cobertura hacia especies nativas: cholán, guayabilla, arupo, guaba, nogal, cepillo, callistemon y árboles ornamentales que puedan hacer conservación y recuperación del suelo”, agregó Villalba.
Al ser un área protegida, el proyecto fue presentado al Ministerio del Ambiente, entidad que facilitó el permiso de aprovechamiento forestal, que se gestiona en el Ministerio de Agricultura y Ganadería, para asegurar que la madera después pueda ser trasportada mediante una guía de movilización.
Villalba explicó que técnicamente se decidió sembrar árboles de un metro y no pequeños de 35 centímetros. Además, indicó que estas especies nativas sembradas son melíferas, es decir tienen flores y ayudan en el tema de biodiversidad con las abejas, insectos, aves y mamíferos.
En 2018 el Municipio de Ibarra recibió un premio a las Buenas Prácticas Ambientales por este proyecto. “El tener un bosque protector dentro de la ciudad da la posibilidad de mejorar las condiciones del aire, por lo que el Municipio propone hacer una reconstrucción en todas las áreas del bosque, en donde también se implementarían áreas de camping, juegos extremos, se repotenciará el centro de interpretación y se construirá un vivarium y un mariposario”, finalizó el director de Ambiente.

Beneficios de estas acciones
El cambio de cobertura trae consecuencias, especialmente en la tala de árboles de eucalipto que, al ser una especie introducida desde Australia, tiene fenómenos alelopáticos, es decir no puede entrar en competencia con las demás especies por ser más alta y gruesa, además su olor provoca un ambiente ácido que termina matando todo el suelo. Alrededor de los eucaliptos no hay vegetación y disminuye el tema biológico.
El proceso total tardará aproximadamente 10 años, en donde se podrá observar cumplido el objetivo, ya que no se puede deforestar y reforestar toda el área en una sola etapa, sino por capas y espacios. En 2014, cuando iniciaron las evaluaciones se reforestó, midió y analizó el área, incluso realizando ensayos de mejoramiento de suelo con fertilizantes orgánicos como el material de tratamiento de la planta de aguas residuales, material de la laguna de Yahuarcocha y varios insumos.
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