Las tensiones en la Revolución Ciudadana escalaron tras el cruce entre Sergio Peña y Andrés Arauz, por discrepancias internas y cuestionamientos a Luisa González.

La fractura dentro de la Revolución Ciudadana se hizo evidente esta semana, luego de un cruce de declaraciones entre el asambleísta Sergio Peña y figuras clave del correísmo, como Luisa González y Andrés Arauz. Las tensiones se originaron tras la postura de Peña en el debate del proyecto de ley económico urgente propuesto por el presidente Daniel Noboa.

Luisa González, excandidata presidencial y una de las caras más visibles del movimiento, cuestionó el voto de Peña a favor del informe previo al primer debate, lo que desató una airada respuesta del legislador. En un video difundido en redes sociales, Peña no solo defendió su voto, sino que criticó duramente la postura de la bancada, al considerar que oponerse por sistema no es una estrategia política válida.
«Las manzanas podridas son las que pierden elección tras elección», declaró Peña, y añadió que en el movimiento hay «personajes quemados» que perjudican el proyecto político. A pesar de sentirse marginado por la bancada, aseguró que sigue comprometido con el correísmo, aunque insistió en que sus decisiones deben ser autónomas y justificadas.
La reacción de Andrés Arauz, secretario del movimiento y excandidato presidencial, no tardó en llegar. A través de un mensaje también publicado en redes sociales, defendió a Luisa González y cuestionó la actitud de Peña. «La oposición debe ser propositiva. Pero lo que estás haciendo es atacar públicamente a tus propios compañeros de bancada», señaló.

Arauz recordó que el apoyo político del movimiento implica el compromiso con un código de ética. «Al aceptar la candidatura, te sometes automáticamente a nuestras reglas. Podemos discrepar, y fuerte, pero en los espacios internos», enfatizó. En un tono firme, añadió: «Decide pronto si vas a saber jugar en equipo. En este equipo».
Peña no dejó pasar el mensaje sin respuesta. Aclaró que, según él, fue González quien lo atacó públicamente primero y cuestionó el manejo interno del movimiento. “Estoy de acuerdo en que las cosas se trabajan en equipo. Eso coméntale a los tres o cuatro que quieren manejar todo entre ellos e imponer”, replicó.
El choque evidencia una creciente tensión interna en el correísmo, que recientemente expulsó a Sergio Peña, quedándose con 65 legisladores en la Asamblea. Las diferencias entre líderes visibles y los miembros del bloque muestran que, más allá del discurso de unidad, hay fisuras que podrían afectar su cohesión política.
Mientras tanto, el movimiento enfrenta no solo la presión externa del oficialismo y otros bloques, sino también el desafío de mantener la disciplina interna y evitar que las disputas personales minen su capacidad de actuar como una fuerza organizada en el Legislativo.
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