La medicina ilegal estaba oculta en varios compartimentos del automotor. Militares, aduaneros y policías interceptaron al conductor que, al percatarse del operativo, intentó darse a la fuga.

El Bloque de Seguridad no para sus operaciones en Carchi. En las últimas horas se incautó un cargamento de anestésico general disociativo, que es usado por los grupos delincuenciales para producir sustancias estupefacientes sujetas a fiscalización.
El Ejército Ecuatoriano, Policía Nacional y Cuerpo de Vigilancia Aduanera ejecutaron una intervención en la avenida Carvajal, centro de Tulcán, en donde personal de inteligencia militar informó sobre el paso del vehículo cargado de la mercancía ilegal. Cuando intentaron interceptarlo, el automotor se dio a la fuga, pero fue neutralizado a pocos metros.
Descubrieron el ilícito

Durante la revisión minuciosa del auto, se encontraron 755 cajas del medicamento Soloket ocultas en diversos compartimentos del automóvil. “Este fármaco es frecuentemente empleado en la fabricación de sustancias sujetas a control por la legislación ecuatoriana”, informaron desde el Ejército.
Según las primeras investigaciones, la medicación ilegal ingresó al país luego de ser adquirida en Colombia y la irían a entregar en las plantas de procesamiento de estupefacientes. El conductor del automotor, un hombre de nacionalidad ecuatoriana, fue puesto a órdenes de las autoridades competentes, mientras las evidencias fueron llevadas a las bodegas correspondientes.
El valor estimado de la medicación asciende a 22.680 dólares y permanece bajo custodia del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador para los trámites correspondientes.
¿Qué es Soloket?

La ketamina es un anestésico disociativo de corta duración. Se presenta diluida, como principio activo de medicamentos comercializados, o en polvo una vez cocinada. Generalmente se inhala o se administra por vía subcutánea y se considera una droga depresora y alucinógena que genera dependencia psicológica muy alta.
En dosis bajas los efectos se parecen a una borrachera por alcohol y/o sedantes y producen euforia, pérdida de coordinación y equilibrio, dificultad para hablar, andar y pensar, visión borrosa o doble y distorsión de los sonidos.
Mientras que en dosis altas produce anestesia y elimina las sensaciones de dolor. El cuerpo queda prácticamente anulado y se produce un viaje psicodélico muy fuerte con alucinaciones, que a veces se puede convertir en un “mal viaje”, ocasionando crisis de ansiedad, pánico y depresión.
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