sábado , 15 agosto 2026

«Fito» habría querido negociar y entregarse, pero se le adelantaron y terminó en La Roca

El narcotraficante agotó todos los recursos, dialogó con expertos negociadores, intentó comunicarse con el Gobierno y Fiscalía, escribió una carta a la Embajada de Colombia, buscó acercamientos con el presidente de Colombia, quiso asegurar sus bienes y el bienestar de sus familiares detenidos, pero todo fue en vano, porque el Bloque de Seguridad le ‘cayó’ en su guarida.

Los detalles de la captura de “Fito” y sus últimos movimientos mientras estaba fugitivo, no dejan de aparecer. Según una publicación de Diario La Hora, meses antes de ser sorpresivamente capturado, José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, estuvo en Colombia en diálogos con expertos en negociaciones, entre ellos, un abogado cercano al Cartel Norte del Valle. “Son abogados que cobran millones de dólares, pero que han logrado la no extradición de muchos narcos”, señaló al medio nacional una fuente cercana al proceso de negociación del líder de “Los Choneros”.

Desde abril de 2025, Fito inició un proceso de asesoría para saber si le beneficiaría o no entregarse ante el Gobierno Ecuatoriano. Ahí habría conocido a poderosos abogados que le indicaron cuál era el proceso. En ese mes pasaron dos cosas que despertaron alertas en el líder de “Los Choneros”: El 2 de abril, Estados Unidos reveló cargos en su contra por tráfico de cocaína y de armas y el 13 de abril, Daniel Noboa fue elegido como presidente y ya se había logrado aprobar la extradición mediante en la Consulta Popular.

Según la investigación, en mayo se cristalizó la idea de la negociación y contactó a gente de Ecuador y Colombia para gestionar el acercamiento con las autoridades. Las fuentes también revelaron que el narco ecuatoriano, visitó también Colombia. A inicios de junio de 2025, “Fito” buscó tener contacto con el Ministerio de Defensa, del Interior y con la Fiscalía del Ecuador. También escribió a mano una carta dirigida a la Embajadora de Colombia en Ecuador.

¿Qué decía el escrito?

“Señora embajadora de la República de Colombia ante Ecuador: María Antonia Velazco Guerrero. Mi identificación es José Adolfo Macías Villamar con número de cédula 1309022935. Yo soy prófugo de la justicia desde hace un año y estoy en disposición de entregarme a las autoridades de mi país, pero temo por mi vida y por la vida de mi familia y tengo información muy valiosa y me indican que, una vez que yo esté en manos del Gobierno Ecuatoriano, me enviarían a la cárcel Cecot en El Salvador, lo que constituiría una violación a los derechos fundamentales y a los derechos y tratados internacionales, que tiene Ecuador a nivel mundial. Estoy dispuesto a entregarme en las próximas horas, por lo que le solicito muy encarecidamente, señora embajadora, que me sirva de garante para mi entrega”, señala la carta que al final fue firmada por Adolfo Macías.

Dicho escrito fue entregado, pero las negociaciones no se concretaron. El grupo de negociación de “Fito” aseguró haber conversado con gente de esa sede diplomática, pero luego dejaron de dar respuestas. Para la primera semana de junio, alias “Fito” y su equipo buscaron conversar con el ministro del Interior, John Reimberg, y con el fiscal general, Wilson Toainga, dicha comunicación se logró, pero solo con los asesores.

Nunca habló con las autoridades, pero los mensajes sí llegaron

En el caso del Ministerio del Interior, una colaboradora recibió mensajes pidiendo que conversen por la aplicación Zangui. Con la Fiscalía hubo una conversación con una mujer quien le explicó que el Fiscal no puede hablar directamente con un prófugo. “Tú sabes que, en una negociación, voy a tomar tus palabras, no vamos a poder tener un feliz acuerdo en todos los términos que se pongan sobre la mesa”, le dice la mujer de la Fiscalía, en conversación telefónica, a uno de los intermediarios de alias Fito.

Los pedidos de “Fito” eran claros, buscaba la liberación de algunos de sus bienes incautados y negociar la cárcel a la que iría en caso de concretarse la entrega. Aquella conversación fue el 6 de junio y fue la última vez que hablaron. Sobre estas acciones, el Gobierno se pronunció y negó rotundamente un pacto o que se hayan concretado acuerdos con el narco.

Según La Hora “Fito”, incluso, pensaba hacer un video hablando sobre su disponibilidad de entregarse, pero no lo grabó. De hecho, al narco lo describen como una persona cambiante, unos días hablaba de seguir negociando, otros de “explotarlo todo”, en otros dejaba de responder. Pese a lo que se sabe en Ecuador y en Estados Unidos, Macías les decía a sus negociadores no conocer ni haber trabajado nunca con carteles de la droga. Reiteraba que jamás había tenido acusaciones por narcotráfico y cuestionaba que los americanos le hayan impuesto cargos, asegurando que Daniel Noboa fue quién pidió que se los impusieran. “Me han dado fama que ni al Chapo (Guzmán) y yo no soy como el Chapo, no soy amigo de ningún cartel”, dijo el 6 de junio, aseverando que su familia, era la mayor preocupación.

También pedía que su novia, Verónica Briones, no fuera trasladada a una cárcel de la Sierra, pues están controladas por “Los Lobos” y temía que la maten. También fue claro en exigir que no detuvieran a su esposa, Mariela Peñarrieta, quien está prófuga. “Fito le temía a la extradición. Sabía que lo pueden enviar a Estados Unidos o a una cárcel de El Salvador y que de ahí no va a salir nunca”, reveló uno de los negociadores.

Aunque el Gobierno de Ecuador ha señalado que los acercamientos con El Salvador son para replicar sistemas de seguridad, como los carcelarios, el 23 de junio, The Washington Post publicó un artículo en el que revela que los gobiernos de Perú y Ecuador buscarían acuerdo para enviar a sus reos más peligrosos.

El destino le jugó en contra

El 7 de junio ocurrió un hecho que cambió todo. Un día después de que los negociantes de “Fito” lograran contactar a personal de la Fiscalía en Ecuador e hicieran llegar la carta a la Embajada de Colombia en Ecuador, Miguel Uribe Turbay, precandidato presidencial de Colombia sufrió un violento atentado que lo mantiene con pronóstico reservado. Tras el suceso, parte de los negociadores de “Fito” en Colombia dieron un paso al costado y lo dejaron negociando solo con autoridades ecuatorianas, en quienes él, no confiaba.

Otro golpe bajo para el narco fue la fuga de Rolando Federico Gómez Quinde, alias “Fede”, líder de “Los Águilas”, grupo armado aliado a su estructura. La nueva fuga cerró cualquier contacto y militares y otras autoridades conocían de las intenciones del líder de “Fito” por entregarse y proponer condiciones, pero la nueva huida golpeó el trabajo del Gobierno por mantener el control de las cárceles.

Le empezaron a seguir el rastro

El trabajo empezó hace 11 meses. Todo nació desde la captura de Juan Carlos Chulca, alias “Chavalo”, en julio del 2024, quien es acusado de transportista de cocaína. Su conexión con “Fito” marcó el inicio de la silenciosa operación. Los agentes sabían que el narco se movía en Manabí, entre una zona cerca de El Empalme, Pichincha, Olmedo y Junín. A diferencia de los negociadores, los uniformados aseguran que el “Fito” salió de Ecuador.

Quienes estaban tras su pista eran agentes casi sin control superior, que ya se han enfrentado a otros grandes narcos en Los Ríos, Esmeraldas y Nariño, Colombia. Son uniformados que nada tienen que hablar con sus objetivos, solo cumplen lo que les ordena y no negocian. En la investigación aseguran que una persona delató a “Fito”, ofreciendo toda la información sobre su ubicación, con quién estaba y la existencia del búnker donde se refugiaba. Los agentes tenían en su poder, incluso, un video donde se observaba al narco y parte de la vivienda.

Recibieron la orden de intervenir

A una semana de la operación, empezaron a vigilar la casa. Vieron a mujeres entrar y salir, recorrieron la zona, siempre acompañados de la fuente que delató al narco. Incluso conocieron que a cuatro kilómetros de la lujosa vivienda habitaba gente cercana a “Fito”, algunas calles tenían obstáculos de tierra para dificultar el tránsito.

Finalmente, decidieron intervenir, silenciosa y estratégicamente, para que no se filtre la información. Los agentes fueron convocados para otra operación y luego los llevaron a Manta, solo quienes sabían del caso, un día antes, se reunieron con un alto mando del Ejército, quien les alentó diciéndoles que el país espera la captura de “Fito” y que deben hacerlo por sus familias y la Patria.

Los agentes esperaban que la intervención se de en medio de una guerra, pero iban listos para enfrentarse al más buscado del país. Dicha vivienda ya había sido allanada cinco veces y la conocían a la perfección, solo les faltaba volver con “Fito”.

Presionaron al narco para que salga de su escondite

En dicha vivienda fue capturada la novia de “Fito”, Verónica Briones. La casa tenía puertas blindadas, imposibles de ser derivadas por los 24 uniformados que iniciaron el operativo en la madrugada. Los primeros capturados fueron los escoltas de “Fito”, quienes estaban acompañados de las dos mujeres que cuidaban a la hija menor del narco.

El primer paso fue interrumpir el servicio eléctrico e inundar la vivienda con gas lacrimógeno. Lo único que quedó en el sitio era un generador había quedado encendido. Ellos sabían que en el búnker estaba el objetivo y querían obligarlo a salir. Los cuatro detenidos no dieron detalles de la ubicación del escondite, dijeron que no hablarían, que no sabían nada, incluso uno dijo que lo maten, mostrando su fidelidad al narco.

Las niñeras de la hija de “Fito” revelaron que no habían visto a sus familias, incluso a sus propios hijos, hace varias semanas. Estaban como secuestradas. El siguiente paso fue vaciar una cisterna. Abrieron los techos eléctricos de la piscina y un área de picnic para tener iluminación. Incluso preguntaron a la niña si conocía a “Fito”, mostrándole una foto en un celular.

La guardia del narco se desesperó y reclamó por las preguntas a la pequeña. Todo eran alertas para los agentes, quienes no se movieron del lugar sabiendo que, en algún rincón estaba “Fito”, desesperado por su hija.

No le quedó más que entregarse

Los militares decidieron contactarse con personal policial para contar con equipos electrónicos para la búsqueda. Los ministros y jefes del orden ya sabían lo que estaba por suceder y se repasaron las acciones y el porqué de no salir de la vivienda e intervenir con una retroexcavadora para acorralar a “Fito”, sabiendo que los uniformados tenían a la niña y él ya estaba desesperado.

Los agentes comieron y recargaron fuerzas para continuar. En la intervención también ingresaron a la vivienda de un vecino que es médico, sospechando que habría atendido al narco por sus problemas de salud. Revisaron nuevamente la casa, pero solo veían el lujo, camas, ropa, artículos de brujería, santos, medicamentos y aparatos de tecnología. Finalmente desconectaron el generador eléctrico que alimentaba el sistema de flujo de aire en el búnker.

Una retroexcavadora alcanzó la loza del refugio, golpeando la estructura subterránea fuertemente y finalmente “Fito” salió, temiendo morir sepultado. El narco repitió dos veces su nombre con las manos en alto y fue sacado de la vivienda como un trofeo, admirando la fidelidad de sus guardias, quienes preferían morir antes de delatar a su amo.

“Los Choneros” emitieron un comunicado

El grupo, calificado como narcoterrorista, se pronunció al otro día de que su ‘Dios’ fue capturado. “Los Choneros” difundieron seis párrafos, en donde aseguraban que “Fito” se entregó voluntariamente, desmereciendo el trabajo del Bloque de Seguridad.

De forma frontal mencionaron que la captura de su máximo líder no los debilita y que este es el fin de una etapa y el inicio de otra, anunciando que este sería el inicio de un conflicto interno, aun mayor. Los militares leyeron la leyenda y dudan del poder del grupo criminal, luego de haber debilitado la estructura con la captura de José Adolfo Macías Villamar.

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