Solo el 25% de los puestos abren permanentemente en el recién inaugurado centro de expendio. Al inicio empezaron a llegar los clientes, incluso por curiosidad, pero ahora quienes trabajan en el sitio muchas veces vuelven a su casa sin haber vendido ni un producto.

La realidad de los comerciantes del mercado de San Antonio es desesperante. El sitio es aseado, confortable, cuenta con señalética, tiene servicios básicos y amplitud, pero lo que le hace falta son comerciantes. Solo 24 de los 32 vendedores que tienen un puesto asignado, asisten todos los días para ofrecer sus productos, el resto brillan por la ausencia.
Son 74 puestos los que están equipados en el mercado y los comerciantes afirman que 13 carpetas ya fueron revisadas y deben ya ir a vender sus productos, pero la realidad es otra. El 60% del mercado está vacío y por ello la población de esta populosa parroquia prefiere ir a comprar al centro de Ibarra.
Preocupados por la situación

Cristina Caranqui es la presidenta de la Asociación de Comerciantes Tierra Viva y mientras esperaba clientes, dialogó con La Naranja. Ella tiene un puesto de abastos y asegura que la poca gente que acudía cuando el mercado fue inaugurado, se ha desilusionado al ver que los puestos lucen vacíos o cerrados. “Esa es nuestra angustia y desesperación porque las ventas no sen ven. Hay muchas personas que tienen otros ingresos y cuando uno se tiene un solo ingreso, es un poquito difícil. Aquí los comerciantes se desesperan”, mencionó la mujer que comentó que cuando mejor le va en su puesto, vende cinco dólares que no cubren ni la alimentación.
Algo similar le sucede a Julia Díaz, que vende pollos en este mercado y asegura que las ventas son muy malas porque no hay gente. La mujer menciona que compra cinco pollos al proveedor, pero en el mejor de los días, solo vende tres. “Nos prometieron que ya se iban a unir 13 comerciantes más, pero seguimos esperando. Muchas veces los productos se dañan, la gente al ver los puestos vacíos, ni siquiera ingresa”, indicó.

En la sección de venta de papas, estaba Édgar Jaramillo. La tristeza en el hombre es muy notable ya que afirma que le va muy mal en las ventas, a veces se van con dos dólares a casa y otras, con las manos vacías. “Entre semana faltan muchísimo los compañeros y prefieren venir solo fines de semana, no le ponen seriedad, no entienden que esto no es una feria. Esto es un mercado en donde luchamos por un puesto y tenemos todos que ponernos la mano en el corazón y hacer la lucha día a día. Aquí se sufre, hay días que no vendemos nada, no tenemos ni para un almuerzo y damos gracias a las compañeras de las comidas que comparten con todos nosotros la comida que no venden”, señaló apenado.
A quienes mejor les va en el mercado, es a las personas que se dedican a la venta de comida. Ellas logran comercializar la variedad de alimentos, pero también se solidarizan con sus compañeros, que a veces no venden ni un solo producto, por ello les brindan al mediodía lo que preparan, con la esperanza de que las ventas mejoren y, en poco tiempo, se conviertan en un centro de abasto que atraiga a cientos de personas diariamente.

La Naranja Ec Noticias 'fresh' del Ecuador y el Mundo