sábado , 15 agosto 2026

Condenan a seis implicados por secuestro con penas que llegan hasta los 31 años de prisión

El hecho ocurrió en el 2024, cuando un padre y su hijo iban comprar un vehículo de alta gama. Se interesaron por un automotor por lo que debieron ir hasta Pifo, en donde les secuestraron.

Jhordin Ch. y Jorge O. fueron sentenciados a 31 años de prisión como coautores del delito de secuestro extorsivo.

Ambos forman parte de los seis individuos detenidos por el secuestro de un padre y su hijo, perpetrado el 3 de septiembre de 2024.

Otros sentenciados son Júnior O. y Leisver A., quienes recibieron 28 años de prisión como coautores.

Mientras tanto, Camila L. y Jean L. fueron procesados como cómplices, por lo que recibieron una condena de 12 años de prisión.

La decisión fue tomada por el Tribunal de Garantías Penales, que conoció este caso investigado por la Fiscalía especializada (Fedoti 5).

La entidad presentó 39 elementos probatorios —entre testimonios y pericias— que permitieron evidenciar la participación de los procesados.

Compra de un vehículo

Según se conoció, el padre y su hijo se habían trasladado a Pifo, en el oriente de Quito, con la intención de comprar un vehículo de alta gama.

Habían visto fotografías del automotor en Marketplace, en un perfil de usuario identificado como Naomy Betancour.

Al llegar a la parroquia, recibieron por WhatsApp la ubicación del sitio al que debían acudir. Sin embargo, al llegar no encontraron a nadie, por lo que decidieron retirarse.

En ese momento, cinco personas armadas descendieron de un vehículo negro y les impidieron marcharse.

Cuatro sujetos abordaron el automotor de las víctimas y les cubrieron las cabezas con sábanas y mascarillas, mientras los trasladaban a una vivienda en donde permanecerían retenidos. Allí fueron agredidos.

Sin embargo, ese fue solo el inicio de lo vivido durante la noche y madrugada. Además de las agresiones físicas, recibieron amenazas de muerte.

Una de las víctimas relató que estuvieron en un sitio cóncavo, donde sus captores libaban y consumían drogas. En un breve instante en el que fue asistido con agua, logró reconocer a algunos de ellos.

Transferencia de dinero

Los sentenciados habían retirado 500 dólares de las cuentas bancarias de las víctimas.

Al padre le exigieron que hiciera una llamada telefónica a una persona que le indicó cómo realizar transferencias a distintas entidades bancarias. La amenaza era clara: si no lo hacía, matarían a su hijo.

El 4 de septiembre, Jhordin Ch. acompañó a la víctima a una entidad bancaria para realizar tres transferencias por un total de 12.000 dólares. Para evitar sospechas, se presentó vestido de traje.

Luego, él y otros dos implicados regresaron al sitio donde permanecía la otra víctima, tras confirmar las transacciones.

Pero no contaban con que la Policía Nacional les seguía la pista. Los agentes ingresaron al inmueble, aprehendieron a los secuestradores y rescataron al hijo. En ese momento, el padre solicitó la anulación de las transferencias.

Como parte de la sentencia, los condenados como coautores deberán pagar 300 salarios básicos unificados; los cómplices, 150. Además, se impuso una reparación económica a las víctimas por un total de 24.000 dólares.

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