El analista internacional Esteban Santos considera que el Gobierno de Estados Unidos brinda un respaldo a Ecuador al explorar un acuerdo para la instalación de una base extranjera. Según el experto, la cooperación se sustenta en tres pilares: seguridad, migración y comercio.

Para Esteban Santos, analista internacional, el Gobierno de los Estados Unidos está dando un espaldarazo a Ecuador con la posibilidad de abrir un acuerdo para la instalación de una base extranjera en el país.
El experto, en entrevista en Vis a Vis con Janeth Hinostroza, mencionó que es similar a lo que sucedió en Argentina antes de las elecciones legislativas celebradas el pasado 26 de octubre.
Cuando los intereses están alineados, se demuestra la voluntad de ayudar a un país considerado amigo.
El hecho de que Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos, haya visitado el país, y que ahora lo haga por segunda vez Kristi Noem, no es fortuito: demuestra que se están alcanzando entendimientos en este sentido.
En esta cooperación hay tres pilares. Santos considera que, mientras a EE. UU. le interesan los temas de migración ilegal y seguridad frente al crimen transnacional, Ecuador ha logrado incorporar el tema comercial.
El analista explicó que en el mundo existe una gran cantidad de bases de cooperación militar; actualmente se contabilizan más de 1.245 bases extranjeras de un país en otro.
Hay países como Australia, Canadá, Francia y Alemania que tienen bases en otros territorios y, a su vez, han acogido bases de otros países en el suyo.
A su criterio, no existe un debate real sobre una supuesta cesión de soberanía; por el contrario, se trata de un ejercicio efectivo de cooperación, en el que dos países operan de forma alineada frente a amenazas comunes.
Origen de Homeland Security

El Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security) surgió luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, un episodio funesto en la historia de los Estados Unidos, durante la administración de George W. Bush.
Esta división se creó para investigar otros tipos de amenazas y fomentar nuevas formas de cooperación, como el intercambio de información sensible y la colaboración tecnológica.
Si se concreta este acuerdo, se podrá contar con mayor control en las fronteras fluviales, marítimas y amazónicas, especialmente en la lucha contra el crimen transnacional.
Las bases militares extranjeras de Baltra y Manta respondían a otra época; en el caso de la primera, su objetivo no era proteger a Ecuador, sino prevenir un ataque al canal de Panamá.
“Los ecuatorianos tenemos que decidir finalmente si, tal como estamos ahora, vamos bien, o si podemos reconocer que necesitamos una cooperación directa entre países amigos para alcanzar estos objetivos comunes”.
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