La nueva ordenanza de avalúos y catastro, aprobada por el Concejo Municipal, generará una recaudación adicional de 185 mil dólares, con incrementos moderados en la mayoría de los inmuebles.
La actualización del avalúo y catastro incidirá en la mayoría de los 60.660 predios urbanos y 33.640 rurales del cantón Ibarra, provincia de Imbabura.
El Concejo Municipal aprobó en segundo debate la Ordenanza de Actualización y Mantenimiento de Avalúos y Catastro de Inmuebles Urbanos y Rurales para el bienio 2026-2027.
Según Diego Villafuerte, geógrafo de la empresa consultora Tech2go, existe una evolución de los avalúos de los bienes inmuebles si se compara entre el último y el nuevo bienio.
El Municipio recaudará 185.000 dólares adicionales por concepto del impuesto predial. En 2025, la emisión por este concepto fue de 4.800.000 dólares, con exoneraciones que alcanzaron 1.200.000 dólares.
En el sector rural, el incremento del avalúo de 0 a 5.000 dólares cubre al 96,59 % de los inmuebles, mientras que el 1,89 % corresponde a predios con valores entre 5.000 y 10.000 dólares; el resto supera los 10.000 dólares.
Una propiedad en el sector de Caranqui, por ejemplo, tuvo hasta este año un valor de 145.701,38 dólares y, para el nuevo bienio, subirá a 147.460,56 dólares.
En los sectores homogéneos de valor de las parroquias Ambuquí, Salinas, La Carolina, Lita, La Esperanza, Angochagua y San Antonio no se registran modificaciones, por lo que la incidencia es baja. En el sector rural, el 88 % de los predios tendrá un alza de hasta 50 centavos de dólar.
En la zona urbana, la incidencia es diferente debido a su dinámica comercial; además, las zonas homogéneas se ampliaron de 15 a 18.
En el 52 % de los inmuebles, la incidencia del avalúo será de 0 a 5.000 dólares; en el 19 %, de 5.000 a 10.000 dólares; y en el 15 %, de 10.000 a 20.000 dólares. Esto significa que el 62 % de los contribuyentes tendrá un incremento de entre 1 y 5 dólares; el 16 %, de entre 5 y 10 dólares; y el 12 %, de entre 10 y 20 dólares.
La incidencia en el sector urbano se debe a que en la ordenanza anterior no se actualizaron las zonas ni los sectores homogéneos; por ello, en la nueva ordenanza se desarrolló un trabajo integral, aplicando la metodología de la Asociación de Municipalidades del Ecuador (AME) y utilizando también el método econométrico.
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