La Fundación Cicleada por la Vida promueve el respeto, la empatía y la seguridad entre los actores viales mediante campañas de concienciación, propuestas normativas y acciones para fortalecer la movilidad activa y proteger a peatones y ciclistas.

Los actores viales no deben confrontarse; sin embargo, es necesario implementar y promover estrategias de responsabilidad y seguridad vial.
Esteban Ocampo, director ejecutivo de la Fundación Cicleada por la Vida, señala que para ello se requiere respeto, empatía y solidaridad, elementos que deben formar parte de una armonía vial. Añade que la idea es evitar la confrontación entre los distintos actores viales.
Ocampo reconoce que es complicado cambiar una cultura vial arraigada, especialmente cuando se impulsa el uso de medios de transporte que fomentan un estilo de vida saludable y aportan al cuidado del medio ambiente.
Los ciudadanos deben conocer y practicar el respeto, la empatía y la solidaridad entre los actores viales, en especial hacia los más vulnerables en la pirámide de la movilidad: el peatón y el ciclista.
Desde 2018, la fundación ha propuesto campañas de socialización y concienciación sobre la movilidad activa. Entre ellas constan el Decálogo del Ciclista, en el que se detallan los derechos y obligaciones del biciusuario; la iniciativa Bike Friendly, con la que se promueven espacios más amigables, como los bici-parqueaderos; y, próximamente, el lanzamiento de la primera guía Bike Friendly.
Asimismo, junto a diversos colectivos, han trabajado en cicleadas para promover el uso de la bicicleta, así como en cruzadas de comunicación con el Municipio de Quito, la Prefectura de Pichincha, el Ministerio de Infraestructura y Transporte y empresas privadas, con el fin de impulsar espacios seguros adoptados para los biciusuarios.

En el manual se recomienda el uso correcto de este medio de transporte, el respeto a las señales de tránsito, no invadir los espacios del peatón, no utilizar elementos distractores mientras se conduce y mantener siempre la atención en el entorno.
El uso del casco por parte de los biciusuarios es parte fundamental de los implementos de seguridad personal, al igual que las luces, la ropa reflectiva y los guantes. Ocampo indicó que el casco no debe ser solo una prioridad, sino una necesidad, ya que puede salvar vidas.
“Se trata de llegar a la gente con el mensaje de cuidarnos entre nosotros y, a partir de ahí, seguir trabajando para cambiar la cultura vial que tenemos en el país”, afirmó.
La Fundación Cicleada por la Vida también forma parte de una propuesta con el Municipio de Quito para promover un Día sin auto, no mediante una ordenanza, sino a través de una resolución que fomente el uso de transportes alternativos y reduzca la carga vehicular.
Ante la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), plantearon que se incluyan preguntas en los procesos de renovación de licencias sobre movilidad activa y sostenible, así como sobre el respeto al peatón.
El director ejecutivo señaló que también han trabajado en una reforma a la Ley de Tránsito, enfocada en reducir los niveles de siniestralidad, ya que en las vías se necesitan más espacios seguros para ciclistas.
Ocampo se refirió al último caso de un ciclista atropellado en el sector de la Real Audiencia, en el norte de Quito, a inicios de este año. Un video difundido en redes sociales mostró que un hombre que circulaba en bicicleta fue impactado por un vehículo blanco, cuyo conductor se dio a la fuga.
“Estas cosas pasan por desconocimiento, imprudencia y falta de socialización sobre la seguridad”, concluyó Ocampo.
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