
Álvaro Varela
Máster en Marketing y Consultoría Política y asesor en Gestión Pública.
En 1758 nace en Edimburgo el que sería uno de los médicos más prestigiosos de la época, Henry Cullen. Fue tan célebre y respetado que fue electo miembro de la Royal Society de Edimburgo. Una sociedad científica y académica por la que nada más y nada menos transitaron personalidades como: Isaac Newton, Alexander Graham Bell, Einstein…y otros.
¿Por qué traigo a colación este detalle?
Porque fue, Henry Cullen quien inspiró la Carta de Jamaica escrita por Simón Bolívar en 1815. Documento histórico perversamente omitido por políticos autodenominados socialistas, que de Simón Bolívar se acuerdan para evocar imprecisiones y para omitir lo que este momento debe ser motivo de debate. El panamericanismo propuesto por Simón Bolívar.
¡Aquí la historia!
Mientras Bolívar se encontraba en el exilio en Jamaica y buscaba respaldos a su idea de independencia para regresar a Venezuela y volver a iniciar la misión; a través de cartas intercambió información sobre sus planes y visiones para la América unida. Tras recibir una carta de Cullen, quien averiguaba a Bolívar sobre la situación de América y la guerra de Independencia; Bolívar desde la paradisiaca Jamaica escribió la respuesta para que el médico inglés supiera de qué se trataba y cuál era la visión que él tenía de la palabra independencia para América Latina.
En el contenido de esa respuesta, Simón Bolívar, explicó entre otras cosas, las siguientes:
- La situación de América Latina bajo el control de la corona española
- Expuso los argumentos del por qué la independencia traería desarrollo y libertad para los pueblos americanos.
- Sostuvo los fundamentos de la América Latina libre y unida.Puntualizó la necesidad de crear una forma de gobierno propia a sociedad latinoamericana; y,
- Y propuso la creación de la Confederación de Naciones Americana.
Este es el origen del Panamericanismo y en la historia; este documento es el antecedente de las instituciones de integración y cooperación que aún persisten en América.
Casi 200 años después, en diciembre de 1992 y frente a 36 presidentes de América Latina reunidos en la Cumbre de Miami, el ex presidente de Estados Unidos Bill Clintón citó una parte de dicha carta, que dice:
“Seguramente la unión es la que nos hace falta para completar la obra de nuestra regeneración. Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza, que por su libertad y gloria”.
Esta fue la inspiración que por más de 200 años ha movido disitntos procesos de integración en América Latina y a lo largo de todos estos años y por más avatares circunstanciales identificados con posiciones ideológicas anti democráticas y divisionistas, el espíritu de esa inspiración sigue vivo e inquebrantable frente a nuevos desafíos como el narcotráfico, la corrupción en los políticos o el crimen organizado transnacional.
Por inspiración de la carta de Jamaica, en octubre de 1889 en Washington se desarrolló la primera Conferencia Panamericana. Para que en abril de 1890 se formalizara la creación de la Unión Panamericana. Hecho que derivó en la creación de la Organización de Estados Americanos -OEA, en 1948.
Este antecedente histórico es la muestra fehaciente de la vocación integracionista de los pueblos latinoamericanos; que siempre buscaron formas, mecanismos e instrumentos, para de manera complementaria encontrar respuestas a problemas comunes.
Hace pocos días por iniciativa del presidente Trump, en Miami, 17 presidentes de Latinoamérica se reunieron para constituir el denominado Escudo para las Américas. Una coalición de naciones que han decidido enfrentar al narcotráfico, los delitos transnacionales, la expansión de cárteles de la droga, impedir la internacionalización de la violencia criminal y frenar los avances de la corrupción y el lavado de dinero de políticos corruptos y mafiosos.
Esta revisión de hechos históricos y actuales, son un campanazo para recordarles, a aquellos personajes que pretenden deslegitimar este tipo de encuentros, que entre los países de América Latina y Estados Unidos siempre existieron y existen, coincidencias de alcance continental.
Hoy los desafíos para América Latina se relacionan con el combate al narcotráfico, a la corrupción, a la expansión de la violencia… Para evitar e impedir su avance necesitamos de aliados con los que compartamos el mismo objetivo. Y ahora esos aliados son útiles así pertenezcan al mismo lmperialismo, porque para recuperar la seguridad en la región, no se necesita ser de derecha o de izquierda. Basta con ser conscientes que la sociedad reclama mejores días para su familia.
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