sábado , 15 agosto 2026

Arte y juego se entrelazan en 140 murales de la Ruta del Trompo en Cotacachi

Este cantón de Imbabura se alista para una nueva edición del Desafío del Trompo, en la que participarán 13 equipos. El Municipio inauguró este domingo la Ruta del Trompo.

Unos 140 murales decoran la Ruta del Trompo en el cantón Cotacachi, provincia de Imbabura, que fue inaugurada este domingo.

Las pinturas fueron realizadas por el artista local Inti Orbes sobre postes de luz, a lo largo de 7,5 kilómetros del recorrido en el que se disputan los duelos de este juego tradicional.

Orbes explicó que, en los pequeños murales, pintó elementos principales de este juego tradicional: el trompo, el cordel, la bola y la cuyumba, que es una piedra plana.

Durante el estreno de esta ruta se desarrolló un encuentro entre jugadores de Cotacachi y del cantón Pedro Moncayo.

Este duelo fue un abreboca para la nueva temporada del Desafío del Trompo 2025, un torneo local que será disputado por 13 equipos desde el 16 de agosto hasta el 2 de noviembre.

El Desafío del Trompo fue incorporado en abril de 2024 a la lista de Patrimonio Cultural Nacional Inmaterial.

En esta localidad, cada juego se disputa entre dos equipos, cada uno conformado por 10 integrantes titulares.

El duelo inicia cuando un jugador hace bailar un gran trompo de madera, mientras su compañero sostiene la perinola en la palma de la mano.

Con el trompo aún girando, el jugador extiende el brazo y golpea fuertemente un pequeño disco de madera llamado “bola”, que debe hacer rodar lo más lejos posible.

A esa acción se le llama “cabe”. El equipo que logre ejecutar cabes más largos puede cubrir más rápido el circuito que recorre la periferia de la ciudad.

El juego se transmite de padres a hijos

Hugo Narváez es uno de los jugadores de trompo más experimentados de Cotacachi. Tiene 81 años y juega desde los 12 como ‘cabeador’.

Recuerda que aprendió a jugar con vecinos del sector conocido como Diablo Calle, donde inicialmente el juego se disputaba en tres cuadras.

Luego surgió el equipo Arumitos, del sector San Francisco, con el que empezaron a rivalizar en un torneo oficial.

Narváez guarda en su memoria un hecho ocurrido en uno de esos torneos: Guido Vivas, de Arumitos, logró una marca en el ‘cabe’ que hasta la actualidad no ha sido superada.

El jugador de Arumitos dio un golpe fuerte y preciso —un quiño, como llaman al choque del trompo con la bola— que hizo que la esfera se detuviera cuatro cuadras más allá.

El año pasado, Narváez no pudo participar en el torneo porque su esposa estuvo hospitalizada y él debía atenderla. Ninguno de sus hijos se interesó por continuar con la tradición.

Ese no es el caso de Gerardo Flores, de 57 años, vecino de la calle 24 de Mayo, cuya familia ha conservado los secretos del trompo durante cuatro generaciones.

Gerardo heredó el gusto por el juego de su padre, también llamado Gerardo, quien a sus 88 años sigue jugando cada sábado y domingo.

Ahora, junto a su hijo Melinton, han formado un nuevo equipo llamado Guapos Tiesos, en honor al padre y al abuelo, con el que participarán en el campeonato.

Gerardo Flores envuelve el trompo de madera de cerote con un cordel de pabilo y luego lo hace bailar con aparente facilidad.

Este vecino de la 24 de Mayo está contento porque su nieto, de 7 años, sigue sus pasos y los de su padre y abuelo.

Un plan de salvaguarda

El Grupo Cultural Trompo Cotacachi cada año alista el Desafío del Trompo. Se trata del torneo más grande del cantón que se disputa durante casi tres meses.

El presidente Erick Baldeón explica que este año por primera vez participará un equipo de la comunidad indígena de Tunibamba, por lo que aumenta a 13 equipos.

Este juego tradicional si bien lo han practicado mayormente los mestizos también se han extendido a las parcialidades kichwas La Calera, Piava San Pedro, Topo y Tunibamba.

La declaratoria patrimonial exige también mantener un plan de salvaguarda de este juego.

El alcalde Jomar Cevallos explicó que los árboles de cerote colorado con el que se elaboran los trompos se han perdido en las faldas del volcán Cotacachi.

Por eso han firmado un convenio con la Universidad Técnica del Norte para generar semillas de cerote en vivero para trasplantarlo en el cerro.

En la localidad hay cinco torneadores que fabrican los gigantes trompos, pero solo uno, Fausto Sarzosa, es joven

Cevallos señaló que mantener vivo el desafío del trompo debe ir más allá del torneo de agosto a noviembre.

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