Los implicados y el fallecido tenían usuarios en la aplicación de citas Grindr. El primer sospechoso fue reconocido por su hermana ya que, meses antes al crimen, Alexander Iker M., estuvo en la casa de la víctima. Otro perjudicado, en un caso anterior, reconoció a los dos hoy detenidos y rindió una versión clave en medio de la audiencia, identificando claramente a quién llevó a la Policía hasta el sitio donde estaba el cadáver de Matías.

El hallazgo de las prendas de vestir, el testimonio del primer implicado, un aplicativo de citas, las semillas de una planta y la versión rendida por una anterior víctima de los sospechosos, fueron la clave para ir armando, pieza por pieza, el rompecabezas del asesinato del ibarreño Matías David Martínez Almeida, suscitado a finales de enero. En el caso existen cuatro implicados: Alexander Iker M. y Anthony David C., que se encuentran con prisión preventiva; y Richard Gutember H. y Juan David M., quienes se están prófugos de la justicia. La noche del 30 de enero es una fecha que los familiares de Matías no olvidarán jamás. Salió de su casa diciendo que iría a cenar, pero no volvió y sus padres, al día siguiente, empezaron su búsqueda.
A través de las cámaras de video seguridad de un vecino, observaron el vehículo que lo retiró de la casa era un Renault Kwid color gris con placas de Imbabura y Dinased y Fiscalía empezaron la búsqueda. Matías vestía buzo color café con un estampado de marca de chocolates, una camisa blanca de manga corta, un jean azul y zapatos blancos con franjas celestes. Además, traía puesto sus lentes. La hermana del desaparecido también alertó que de la cuenta habían retirado 30 dólares y las sospechas fueron aumentando, por lo que el domingo 1 de febrero, la Policía allanó la vivienda de la propietaria del automotor ubicada en la calle Carlos Barahona.

Empezaron a buscar la pista de los sospechosos
La mujer dio la cara y declaró que su vehículo lo alquila a su inquilino, un joven que hace carreras a través del aplicativo InDrive. En ese momento los uniformados fueron a buscar a Alexander Iker M., quien al notar el operativo intentó escapar. Al verse acorralado declaró que, efectivamente, estaba involucrado en el hecho y llevó a los policías hasta el sector de San Cristóbal, en la parroquia de Caranqui y, sobre un lote de terreno que conduce a la cantera, estaba el cuerpo sin vida de Matías. Iker no tenía escapatoria, ya que, en el interior de la cajuela del vehículo, hallaron la papeleta de votación del occiso, quién falleció por un traumatismo cráneo encefálico. El sitio donde estaba el cadáver tenía una característica particular, estaba lleno planta conocida comúnmente como amor seco cuyas semillas se pegan en la ropa.

Iker rindió su versión libre y voluntaria y dijo que estaban también involucrados: Richard Gutember H., alias “Barba”; alias “Juan”, quien responde a los nombres de Juan David M. y con quién habría acordado una cita a través de la plataforma Grindr y Anthony David C, alias “Goku”, con quien él después de haber dejado occiso y a Juan, habría conducido el vehículo para luego retirar 30 dólares de la cuenta de Matías desde un cajero. Iker aseguró que temía por su vida, ya que lo amenazaron de muerte si contaba los detalles del hecho. Al conocer los nombres de los presuntos implicados, Dinased allanó el domicilio de Anthony David C. en Atuntaqui, en la calle Alfaro y General Enríquez. Ahí hallaron un pantalón gris llenó de semillas de amor seco, la planta que relucía en el sitio donde encontraron el cuerpo sin vida de Matías. En la vivienda también hallaron, en el interior de una funda plástica de color negro, los zapatos y lentes de Matías.
La familia reconoció plenamente al implicado
Pero el rostro de Iker no era extraño para la familia del fallecido. El arete que tenía en su oreja les hizo recordar de inmediato que hace aproximadamente tres meses, Matías lo llevó a su casa. Además, en la computadora tenía abierto WhatsApp Web y había el contacto de Iker, pero la conversación estaba borrada. A pesar de no encontrar rastro de él, fue plenamente reconocido durante la audiencia de formulación de cargos. El siguiente paso para los policías fue seguir el rastro de Richard Gutember H., por lo que allanaron lo que habría sido su domicilio.
Llegaron al inmueble ubicado en el barrio 10 de Agosto, en la calle Mariana de Jesús Paredes y Flores. El propietario del inmueble indicó el departamento que era ocupado por el sospechoso e ingresaron de inmediato, pero Richard no estaba allí. A pesar de no hallar más indicios que prendas de vestir, un certificado de votación y un teléfono celular, los vecinos manifestaron que la última vez que lo vieron fue precisamente la noche del 30 de enero, cuando abordó el vehículo involucrado, que fue plenamente identificado, por una característica particular, la luz azul en la parte inferior del automotor. Esa noche el vehículo se estacionó junto a la puerta principal y allí Richard lo abordó y el hecho fue comprobado por videos de seguridad de cámaras del sector. Otro de los aspectos que hizo a los agentes sospechar, fue que él también tenía un usuario en la aplicación de citas, con un nombre bastante peculiar e incitativo a tener relaciones sexuales.

El cuarto implicado, Juan David M., según Iker, también estaría involucrado en el hecho. Alias “Juan” sería quien habría acordado una cita con el occiso a través de la plataforma Grind, con el otro implicado, Anthony David M., alias “Goku” quien después de dejar al occiso y a “Juan”, habría conducido el automotor implicado hasta Atuntaqui, para retirar la suma de 30 dólares. Además, estaría plenamente identificado, junto a Iker, en otro caso de retención involuntaria de dos mujeres, que los reconocieron.

Secuestraban y robaban a sus víctimas
Un ciudadano de nacionalidad venezolana, fue también clave en el esclarecimiento del hecho. El hombre declaró que el 9 de noviembre del 2025 se comunicó por WhatsApp con Iker M., quien le hizo carreras anteriormente, y quería solicitarle su servicio como InDrive de confianza ya que estaba viajando de Tulcán. En la noche, efectivamente, el implicado estaba esperándolo en el mismo vehículo que se llevaron a Matías, en la avenida Cristóbal de Troya. En el sitio ingresaron a un local a merendar e Iker le pidió que le acompañe a retirar a un cliente en el sector de Yahuarcocha. El extranjero accedió a ir, sin imaginarse que estaba poniendo en peligro su vida, a pesar de darse cuenta que el taxista contestó una llamada nervioso, en el interior del baño del establecimiento.
Cuando llegaron a la laguna, avanzaron en dirección al autódromo. Iker le dijo que su cliente le esperaba en uno de los hoteles del sitio, pero mientras él iba distraído en su celular, observó un vehículo negro totalmente polarizado que se encontraba junto a ellos. La víctima pidió al conductor que acelerara, pero con total tranquilidad, Iker frenó la marcha y se dejó interceptar por el automotor, del cual se bajaron varias personas y se subieron al carro plomo donde iba él. De forma violenta lo pasaron al asiento posterior, le taparon la cara y le llevaron a un sitio desolado y montañoso. En el lugar le ingresaron a la cajuela, y quién decía ser su taxista de confianza, lo golpeó y le exigió la clave del teléfono, para tener acceso a las aplicaciones bancarias.

Como no se acordaba las contraseñas, continuaron agrediéndolo hasta que lograron hacer una transferencia de 700 dólares a la cuenta de Anthony David C. y después transfirieron otros 550 dólares a otros dos sujetos. No conformes con ello, realizaron tres retiros sin tarjeta que sumaban 1.500 dólares. Además, le robaron su billetera, se llevaron las tarjetas bancarias y le exigieron las claves, pero al darse cuenta en los cajeros que ya no habían fondos, le pidieron la clave iCloud de su teléfono Iphone para reiniciarlo y que no les sigan el rastro. Como no recordaba la clave, le picaron con un objeto cortopunzante hasta que reseteara el celular. Durante una hora estuvieron golpeándolo, y para generarle pánico, hicieron llamadas telefónicas a un supuesto doctor diciéndole que tenían a un ‘guagua’ de 19 años para sacarle los riñones y venderlos.
Como tuvieron que descubrirle el rostro para reiniciar el celular, los observó fijamente y ellos le mencionaron que si denunciaba iban a buscarle para matarlo, ya que tienen infiltrados en la Policía, son parte de los “Chone Killers” y le acusarían de vender droga en la zona equivocada.
Enseguida le abandonaron, quitándole sus prendas de vestir y al otro día, decidió dar a conocer el caso a las autoridades. La denuncia, como muchas, quedó en el olvido y el 2 de febrero, observó la detención de Iker por la muerte de Matías Martínez, a través de redes sociales y acudió a la Fiscalía para reconocer al sospechoso, pero las oficinas estaban cerradas.
A pesar de no estar atendiendo, él explicó el motivo de su presencia a los funcionarios de turno, quienes le pusieron en contacto con la familia de Matías y, al día siguiente acudió a la audiencia de formulación de cargos de su “taxista de confianza” y lo reconoció plenamente. Minutos más tarde le mostraron fotografías del resto de implicados, e identificó a Anthony David C. como la persona que transfirió el dinero de su celular; a otro sujeto lo reconoció como el encargado de descubrirle el rostro para que desbloqueara la banca móvil; otro fue el que lo golpeó e hirió y el ultimo, de acudir a los cajeros para obtener el dinero. Los sujetos están plenamente identificados por la Policía, y la denuncia fue presentada.
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