
Dr. Andrés Páez Benalcázar
Doctor en Jurisprudencia y Licenciado en Sociología por la PUCE, con especialidad en Derecho Laboral. Ha sido un destacado catedrático universitario y autor de múltiples libros jurídicos y políticos en Ecuador.
Andrés Páez Benalcázar
Han menudeado los defensores de la soberanía, expertos en derecho internacional, insignes conocedores de operaciones militares, entre otras cualidades de alto voltaje. Todos han comparecido a cuanto micrófono han podido, para reclamar por lo sucedido en Venezuela, donde el líder de un peligroso cartel criminal fue apresado mediante una operación de extracción y hoy purga cárcel en los Estados Unidos.
Estos sabelotodo, con arrogancia, con aires de suficiencia, creyéndose infalibles en sus invectivas, dictan cátedra a la humanidad entera y reclaman por el pobrecito líder criminal que hoy está irremediablemente abocado a ser procesado por los peores delitos en una Corte neoyorquina.
De plañideras de una dictadura, han pasado a defensores llorosos de un criminal. Siguen balbuceando los consabidos estribillos: la soberanía, el bombardeo, el imperialismo, la autonomía, etc., etc.
Durante casi 27 años, Venezuela ha vivido una dictadura brutal y desalmada: primero con Chávez, un troglodita que se creía emperador y predestinado a convertirse en monarca; y luego Maduro, un iletrado servil a los más procaces intereses del crimen organizado internacional.
Este país con las mayores reservas de petróleo del mundo, figura ahora entre los más pobres del mundo, gracias al saqueo de sus riquezas para ponerlas en manos de carteles, dictaduras y campañas electorales de la región, con el propósito de cosechar aliados que justificaran las atrocidades.
27 años albergando al mayor centro de torturas del hemisferio (El Helicoide), instrumentando una represión brutal a las manifestaciones de opositores, matándolos, secuestrándolos y confinándolos en mazmorras. Más de un cuarto de siglo hostigando a la prensa independiente, expropiando edificios, negocios, fincas, industrias, condenándolas a la ruina luego de esquilmarlas.
27 años callaron estos sabuesos de los carteles. Miraron para otro lado mientras se cometían crueldades sin piedad por parte de la narcodictadura. El país fue sistemáticamente destruido a nombre de una supuesta “revolución” cargada de imágenes importadas, música protesta y despojo del patrimonio histórico, pero ellos eran indiferentes. Y qué decir de los derechos humanos de los detractores de la dictadura: fueron simplemente arrollados, ante la mirada cómplice de estos bípedos parlantes.
¿Dónde estaban? Pues lucrando del chavismo, haciendo plata gracias al dolor ajeno, callando frente a la estupidez, aplaudiendo el saqueo y disfrazándose de revolucionarios para elogiar a los gorilas que estaban haciendo exactamente lo contrario de lo que hizo el Libertador al que decían adorar.
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