El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, confirmó hoy el inicio de una operación terrestre en el sur del Líbano con el objetivo de desmantelar la infraestructura militar de Hezbulá y establecer una zona de seguridad hasta el río Litani. La ofensiva, que Katz comparó con las incursiones en Gaza, ha forzado el desplazamiento de casi un millón de personas y eleva la cifra de fallecidos a más de 830 desde el recrudecimiento de las hostilidades el pasado 2 de marzo.

El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, confirmó el inicio oficial de una operación terrestre de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en el sur del Líbano. El objetivo declarado de esta incursión es desmantelar la capacidad militar del grupo chií Hezbulá y establecer una zona de seguridad que permita el regreso de los residentes del norte de Israel a sus hogares. La ofensiva, que Katz comparó con las operaciones contra Hamás en la Franja de Gaza, ha provocado ya el desplazamiento de casi un millón de personas y eleva la cifra de fallecidos a más de 830 desde el recrudecimiento de las hostilidades el pasado 2 de marzo.
Objetivos estratégicos y la «Línea del Litani»
Durante una evaluación de seguridad con el alto mando militar, Katz enfatizó que las tropas tienen órdenes estrictas de destruir la infraestructura de Hezbulá en las aldeas fronterizas para evitar que el grupo vuelva a operar desde esas zonas. El titular de Defensa fue enfático al advertir que los cientos de miles de residentes chiíes del sur de Líbano que han evacuado la región no podrán regresar a sus casas al sur del río Litani, hasta que se garantice la seguridad total de las comunidades israelíes en Galilea.
En un mensaje cargado de hostilidad, el ministro también dirigió una amenaza directa al actual líder de Hezbulá, Naim Qasem, acusándolo de esconderse mientras la población civil sufre las consecuencias del conflicto. «Si Naim Qasem extraña tanto a Nasrala y Jameneí, pronto podrá encontrarse con ellos en las profundidades del infierno», declaró Katz, vinculando directamente el destino de la cúpula de Hezbulá con el de sus aliados iraníes.

Escalada militar y ataques preventivos
Previo al avance de las tropas de infantería, el Ejército israelí ejecutó una serie de redadas limitadas y selectivas, apoyadas por un intenso despliegue de artillería y bombardeos de la Fuerza Aérea. Según los comunicados oficiales, estos ataques combinados buscan reducir riesgos para los soldados en el terreno mediante la destrucción de objetivos vinculados a la milicia proiraní.
Informes de inteligencia sugieren que esta operación podría derivar en una invasión masiva, tras los ataques sufridos por el norte de Israel el pasado miércoles, cuando Hezbulá lanzó más de 200 proyectiles en represalia por la muerte del líder supremo iraní, Ali Jameneí. Desde el viernes, Israel ha reforzado su frontera norte con la movilización masiva de reservistas.
Crisis humanitaria y postura del Gobierno Libanés
La situación en el Líbano es crítica. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que casi un millón de personas han abandonado sus hogares desde el inicio de la campaña aérea israelí el 2 de marzo. Hasta la fecha, el número de heridos supera los 2.000, y las agencias de la ONU han solicitado con urgencia 19 millones de dólares para financiar la respuesta de emergencia ante el éxodo interno.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores del Líbano condenó los ataques contra la misión de paz de la ONU (FINUL) y reiteró que, según una decisión del Gabinete del 2 de marzo de 2026, las actividades militares de Hizbulá son consideradas ilegales en el país. El gobierno libanés instó al grupo a deponer las armas, aunque denunció que las acciones israelíes violan flagrantemente las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y las leyes internacionales.
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