Tras revelarse informes psicológicos de violencia extrema y control coercitivo, la Fiscalía reformuló los cargos contra la madre y el padrastro de una niña de tres años en Ibarra, quienes ahora enfrentan un proceso penal por femicidio en lugar de asesinato.

Valentina Ch. y Bryan T., madre y padrastro de la víctima, ya no serán investigados por asesinato sino por femicidio, debido a su presunta participación en la muerte violenta de una niña en Ibarra.
La Fiscalía General del Estado reformuló los cargos en el proceso penal que se sigue en su contra por el hecho ocurrido el 14 de abril pasado.
Durante la etapa de instrucción fiscal, la investigación aportó elementos suficientes para la reformulación de cargos. En la audiencia respectiva, el agente fiscal justificó la nueva calificación jurídica.
De acuerdo con la Fiscalía, Valentina Ch., madre de la niña de tres años, trasladó el cuerpo sin signos vitales al hospital San Vicente de Paúl. El médico que atendió la emergencia observó varias lesiones en el cuerpo de la menor, por lo que alertó a la Policía Nacional.
La pareja fue detenida cuando pretendía retirar el cadáver con un certificado emitido por un médico particular, con el cual intentaban justificar que se trataba de una muerte por causas naturales.
La Fiscalía presentó en la nueva audiencia más elementos de convicción, entre ellos, informes de trabajo social y psicológicos realizados a los procesados.
También se expuso el informe de autopsia psicológica, el cual determinaría que la niña fue víctima de femicidio. Ese informe describe que el padrastro de la niña presenta rasgos impulsivos, ‘falta de regulación emocional y conductas de control coercitivo’.
Además, registra la restricción de libertad de la víctima, el aislamiento de su familia materna y el uso de violencia física extrema mediante golpes con cables, palos y patadas.
Aunque la víctima era una niña, se estableció que el agresor ejercía poder y dominio sobre el núcleo familiar femenino. Una de las conclusiones señala que «…el deceso de la menor de edad es el resultado de un ciclo de violencia, donde el agresor masculino instrumentalizó su posición de superioridad para ejercer un dominio absoluto sobre el entorno familiar».
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