La Misión Scalabriniana, con tres décadas de trabajo en el país, reporta un aumento de retornos temporales durante las festividades y continúa su labor de apoyo a migrantes y comunidades de acogida.

Los últimos cambios registrados en Venezuela, a raíz de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, no hacen prever un retorno inmediato de estos migrantes a su país.
Iván Córdova, comunicador de la Misión Scalabriniana Ecuador, no descartó que haya venezolanos que barajen la posibilidad de volver a casa ante una eventual transición. Aunque comentó que hay familias que han hecho su vida en varias ciudades del país, lo que dificultaría su regreso.
Sin embargo, en noviembre y diciembre del año pasado, la Misión registró un flujo migratorio de venezolanos que retornaban a su país por las fiestas de Navidad y Fin de Año.
La Misión, que tiene 30 años de presencia en el país, brinda atención a migrantes (población en movilidad humana) y, con el apoyo de la cooperación internacional, también trabaja con la comunidad de acogida.
Tienen presencia en Pichincha, Carchi, Cotopaxi y Santo Domingo de los Tsáchilas, y desarrolla proyectos puntuales en Manta.

La organización católica mantiene cuatro programas: medios de vida (ahorro), niñez y juventud (tareas dirigidas), incidencia (políticas públicas) y mujeres (género). En 2025 atendió a aproximadamente 12.000 personas.
El vocero recordó que Ecuador ha vivido varias olas migratorias; las dos más visibles han sido la de ciudadanos colombianos, a causa del desplazamiento forzado, y la de venezolanos, por una crisis económica que influyó en el éxodo.
En el caso de los primeros, el movimiento más intenso se dio a partir de 1998, mientras que el flujo desde Venezuela se ha acentuado desde 2016. Algunos arribaron en contexto de refugio, en condiciones de vulnerabilidad.
Ecuador también se ha convertido en un país de tránsito para migrantes que se dirigen a Perú, Chile o Argentina, y que en algunos casos cuentan con redes de apoyo en esos destinos.
Cuando los migrantes deciden establecerse como residentes, la Misión realiza un seguimiento y verifica que se cumplan ciertas condiciones para gestionar la ayuda a las familias.
En la ciudad de Ibarra, por ejemplo, la Misión Scalabriniana mantiene una casa de acogida dirigida a migrantes en tránsito. Su modelo de funcionamiento permite una estancia de cuatro noches y cinco días, durante los cuales reciben alimentación y alojamiento.
Han atendido a migrantes no solo de los dos países vecinos, sino también de Haití, Cuba, Bolivia, Perú y, últimamente, a desplazados internos ecuatorianos provenientes de varias zonas del país.
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