Fuerzas Armadas y Policía Nacional llegaron sorpresivamente a los centro de privación de libertad de Imbabura y Carchi. En las dos cárceles, incautaron gran cantidad de objetos prohibidos que estaban en propiedad de las PPL. Familiares de los internos han denunciado que en las requisas no solo se llevan los objetos prohibidos, sino que los uniformados destruyen los objetos personales y hasta las medicinas.

En horas de la madrugada un fuerte contingente militar y policial ingreso a los Centros de Privación de Libertad de Imbabura y Carchi, para realizar un nuevo operativo de control de objetos prohibidos en el interior de las celdas. Los uniformados fueron sacando uno a uno a los internos, quienes no pudieron ocultar nada en su vestimenta.

En Ibarra, los internos alcanzaron a ocultar los cientos de celulares que se conoce existen en el interior y únicamente dejaron uno que otro artículo que fue encontrado por los uniformados en diferentes caletas. Al no hallar dichos objetos en algún cubículo, no existieron responsables para ser procesados.
Al final de la jornada informaron que decomisaron: 18 pipas artesanales, cuatro armas cortopunzantes, seis fosforeras, 24 gramos de marihuana y un cargador de celular. “Los objetos incautados fueron entregados a las autoridades competentes para su análisis y los procedimientos legales correspondientes”, informaron los militares.
En Carchi incautaron más artículos

En Tulcán el panorama fue similar, con la diferencia que encontraron más artículos ilegales en los pabellones a los que ingresaron. Los militares dijeron que el objetivo de los operativos regulares que se realizan en el lugar es reforzar la seguridad interna y prevenir actividades ilícitas al interior del centro penitenciario.
“Durante la operación se incautaron: tres dispositivos móviles, cuatro cargadores de celular, cuatro tarjetas SIM, 18 pipas artesanales, cinco armas cortopunzantes, cinco fundas con sustancias estupefacientes, seis relojes de muñeca, dos mini parlantes, 30 cigarrillos, una cadena y 14 fosforeras”, informaron.

Quejas de los familiares
Tanto en Ibarra, como en Tulcán, varios familiares de las personas privadas de libertad han hecho llegar denuncias anónimas sobre los presuntos ‘abusos’ que comete el personal que ingresa a las cárceles. Los allegados aseguran que cuando los internos vuelven a sus celdas encuentran la ropa rota, manchada con cloro, zapatos destruidos, medicinas destruidas, cobijas dañadas y que cuando sacan los colchones a los patios, estos regresan mojados.
La preocupación de los familiares es que se queden sin ropa y que enfermen al dormir en colchones mojados, ya que no es fácil ingresar medicinas. “Es inhumano lo que hacen, nadie está en desacuerdo de que saquen los objetos prohibidos, pero la ropa, zapatos y medicinas, no es justo porque son seres humanos”, dijo la hermana de un interno.
La Naranja se comunicó con el teniente coronel Byron Guerrón, quien ha estado a cargo de los operativos ejecutados en la cárcel de Ibarra y negó rotundamente dicha versión, asegurando que en las requisas siempre están presentes representantes de la Defensoría del Pueblo y el director del centro carcelario.
El oficial indicó paso a paso el trabajo militar, asegurando que cada PPL sale a los patios bajo custodia y con su colchón, mientras el personal registra a los internos de 10 en 10, y las celdas y espacios en donde se presume son usados como caletas para ocultar artículos prohibidos.
Además, dijo que se revisan huecos, parches en paredes y techos, baños y debajo de las tapas, asegurando que no se destruye medicinas ni ningún artículo personal. Guerrón finalizó su declaración invitando a los medios de comunicación para que se unan a los operativos y pregunten, a los mismos internos, si les han destruido sus artículos personales.

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