sábado , 15 agosto 2026

Petro en Ecuador: polémica, hermetismo y tensión

La reciente visita del presidente colombiano, Gustavo Petro, a Ecuador, inicialmente programada para la investidura de Daniel Noboa el 24 de mayo, se extendió por tres días hasta el 26, generando una serie de controversias y críticas debido a la falta de transparencia sobre su agenda y sus acciones. Lo que comenzó como un acto protocolar se convirtió en un foco de tensión diplomática y descontento público.

Un Inicio Descoordinado y Desaires Protocolares

El 24 de mayo, Petro arribó a Quito con un notable retraso, llegando a la Asamblea Nacional a las 11:08 am, casi una hora después del inicio de la ceremonia de posesión. Este inicio ya mostraba una falta de coordinación. Durante el evento, se evidenció un desencuentro diplomático con la presidenta de Perú, Dina Boluarte, quien lo ignoró públicamente, reflejando las profundas diferencias políticas entre ambos líderes. La imagen de este momento no tardó en volverse viral, acentuando el ambiente de incomodidad.

Mensajes en X y Declaraciones Inoportunas

La polémica se intensificó apenas cuatro minutos después de que Petro tomara su asiento. En un gesto inusual, publicó un largo mensaje preescrito en su cuenta de X (anteriormente Twitter). En este, además de referirse a la extinta Gran Colombia, insinuó la existencia de «fraudes electorales» en Ecuador y Venezuela. Este comentario, que nunca fue retractado, buscaba justificar su presencia en el evento, a pesar de haber cuestionado públicamente la victoria de Noboa un mes antes.

El mensaje en X también contenía claras intenciones políticas, pues Petro hizo un llamado directo a Noboa para la «liberación de todos los presos políticos», mencionando específicamente a Jorge Glas, y para articular fuerzas contra el crimen, además de proponer un «diálogo nacional democrático». Estas declaraciones, vertidas durante un acto de alta relevancia protocolar, fueron percibidas por muchos sectores ecuatorianos como un desaire y una intromisión en asuntos internos. Al salir de la Asamblea, Petro reiteró ante los medios su postura sobre Glas como «preso político», profundizando las críticas por su percibida actitud intervencionista.

El Misterio de la Estadía en Manta

Lo que añadió más leña al fuego fue el hermetismo en torno al resto de su estadía. A pesar de haber notificado al Congreso colombiano que su visita duraría tres días para cumplir con «reuniones de trabajo», el equipo de comunicación de Petro no divulgó detalles de su agenda. De hecho, una fotografía en el aeropuerto Mariscal Sucre de Tababela el sábado 24 sugería su regreso a Colombia. Sin embargo, fuentes militares confirmaron a varios medios nacionales que el mandatario pasó el fin de semana en una lujosa propiedad en Manta, provincia de Manabí, sin que se informara sobre actividades oficiales en esa localidad.

Este silencio oficial sobre sus actividades post-investidura alimentó las especulaciones y críticas en medios locales, que calificaron sus acciones como un desaire al país anfitrión. La ausencia de comunicación oficial por parte del gobierno ecuatorés frente a estas provocaciones de Petro también fue notable. La visita, lejos de fortalecer los lazos bilaterales, dejó un ambiente de incomodidad y desconfianza, con muchas preguntas aún sin respuesta sobre los verdaderos objetivos de su extendida permanencia en Ecuador.

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