Esther Cuesta no llegó a su presentación periódica en la Corte Nacional de Justicia por estar “enferma¨, mientras que Jorge Glas finge síntomas de demencia para esquivarle a la justicia.
O se fugan o fingen demencia o dicen que sus casos de corrupción son planificados como persecución política. Son los miembros de la RC5, que son noticia por intentar a toda costa librarse de la justicia con certificados médicos o análisis psiquiátricos.
Los últimos casos de este estilo son los de Esther Cuesta, exlegisladora, encargada de la Presidencia de la Asamblea Nacional mientras Viviana Veloz hacía campaña, ahora ella reside en Italia y de Jorge Glas, el ex vicepresidente de la República.
Esther Cuesta, vinculada al caso Ligados, justificó su no presentación en la Corte Nacional de Justicia, por tener supuestamente un problema de salud. Ella tenía que cumplir con su primera presentación periódica por el proceso de supuesta asociación ilícita. Pero prefirió entregar un certificado médico expedido en Italia

El documento firmado por la cirujana María Grazia Ghersi, asegura que Cuesta sufre de una afección respiratoria agravada por disfunciones en la articulación temporomandibular, lo que le impide realizar viajes extensos, en especial intercontinentales. La defensa solicitó que se justifique su inasistencia y se reconozca que, por el estado de salud descrito, no es posible prever una fecha de recuperación.

Mientras que Jorge Glas, quien tiene que darle la cara al Caso Reconstrucción de Manabí. Glas aseguró que entre sus compañeros del partido reúnen cada mes 1000 dólares para sus medicinas y su defensa intentó hacerle pasar por loco, pero en el estudio psiquiátrico se revela que sufre de depresión, pero también que finge síntomas.
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