La eutanasia de Toby, un perro rescatado y atendido por una familia, fue autorizada por terceros en una clínica municipal. El hecho ha generado acusaciones, fiscalización y cuestionamientos sobre los protocolos de Fauna Urbana.

La eutanasia aplicada a Toby, un perro de cuatro años, en la Clínica Veterinaria Municipal adscrita a Fauna Urbana del Municipio de Ibarra, está bajo investigación.
La vicealcaldesa Raiza Zamora, quien presidió una reunión en la que se conoció el hecho, señaló que está en curso un proceso de fiscalización para emitir un informe que permita al alcalde tomar las medidas correspondientes.
Ana Belén Revelo, última tutora (dueña) del can, relató que rescató a Toby en el sector de Pilanquí. Con el paso de los días, su madre -quien tiene una discapacidad del 61 %- se encariñó con el perro, por lo que decidieron acogerlo en casa. La familia tiene otros dos perros.
Revelo afirma sentirse víctima de violencia psicológica, ya que le dijeron que no podía probar la tenencia de Toby. Sin embargo, asegura contar con fotos, vídeos, carné de vacunación anual y antirrábica.
También se queja de no haber recibido información por parte de Fauna Urbana sobre lo ocurrido con su mascota. Por ello, el 26 de agosto presentó una denuncia ante la municipalidad.
Solicitó que le entreguen el cuerpo de Toby para enterrarlo en una propiedad familiar, pero no se lo proporcionaron. Actualmente, buscan realizarle una necropsia con un perito veterinario en Quito para determinar las causas de su muerte.
Segundo atropellamiento

Toby fue atropellado el 20 de julio, por lo que la familia Benítez lo llevó a una clínica veterinaria para que reciba atención.
Diego Palacios, médico veterinario de Vet Exprience, indicó que lo trató por politraumatismo. Primero se descartó afectación de órganos o hemorragia interna. Luego, una radiografía reveló una fractura en el radio, por lo que se consideró la opción de una cirugía.
Palacios estimó que la intervención quirúrgica —que incluía colocación de placas y tornillos— costaría entre 650 y 800 dólares, pero los tutores no podían cubrir ese gasto.
La alternativa fue colocarle un vendaje tipo Robert Jones, compuesto por tres capas. Sin embargo, en las últimas fotografías, Toby aparecía con una cinta adhesiva que no correspondía al vendaje original.
En esa consulta también se observó que el perro había sido atropellado anteriormente. La primera dueña lo había atendido por ese politraumatismo en otra clínica en febrero de 2023.
El perro continuó con atención domiciliaria, pero la mañana del martes 29 de julio, mientras Luis Benítez, padre de Ana Belén, sacaba el vehículo, Toby salió de la casa. La búsqueda se extendió hasta el viernes 1 de agosto.
Cuando Ana Belén acudió a Fauna Urbana, alrededor de las 18:00, al mostrar una fotografía al guardia, este le informó que una pareja había dejado al perrito en ese sitio. Luego le dijo que otra pareja lo había adoptado.
Versión de Fauna Urbana

Fauna Urbana explicó que tres jóvenes -cuyas identidades no se revelaron- llegaron la mañana del 31 de julio con el can, que según ellos estaba en condición de calle y presentaba una lesión en la pata.
José Cantos, representante de Fauna Urbana, relató que Toby fue remitido a la clínica, hoy llamada Centro de Esterilización Municipal y Atención Primaria (CEMAP), donde un médico veterinario diagnosticó que no tenía sensibilidad en la pata y presentaba laceraciones en los dedos.
Se solicitó una radiografía, pero los jóvenes indicaron que no tenían dinero para cubrir el gasto. Los responsables de Fauna Urbana y de la clínica -que trabaja bajo convenio- señalaron que no podían hacerse cargo de la curación del perro, ya que el CEMAP se dedica exclusivamente a esterilizaciones.
El veterinario recomendó amputar la pata, lo que implicaba gastos de cirugía, postoperatorio y rehabilitación, que estimó entre 200 y 300 dólares, dependiendo del estado del animal.
Para evitar que Toby regresara a las calles en esa condición, se procedió a la eutanasia, supuestamente autorizada por los jóvenes que lo habían rescatado.
Fauna Urbana considera que este hecho la deslinda de responsabilidad, ya que una tercera persona —no su tutora— llevó al animal y autorizó el procedimiento.
Claudio Vaca, responsable de Fauna Urbana, indicó que para reconocer a los tutores se exige carné de vacunas, certificado del veterinario tratante y fotografías a color. En este caso, no se pudo aplicar ese protocolo porque los jóvenes acudieron en busca de atención médica.
También se les consultó si deseaban recibir el cuerpo del can, pero prefirieron dejarlo en el centro.
Según Cantos, el ingeniero Vaca concluyó que Fauna Urbana actuó conforme a procedimientos técnicos y médicos.
Vaca dio su versión de forma telemática, ya que se encuentra en recuperación tras un accidente de tránsito. Puso en duda la propiedad del can, señalando que no existe traspaso formal de Teresa Rubio a María Belén Revelo, y mencionó supuestos maltratos previos.
Además, indicó que el perro había recibido atención veterinaria en ocasiones anteriores y que, aparte del vendaje profesional, se le encontró una cinta adhesiva de alta adherencia, color gris, que podría haber causado la pérdida de sensibilidad en la pata.
Veeduría ciudadana
El Observatorio Ciudadano de Bienestar Animal actúa como veedor del caso y solicitará información oficial.
Ana Lucía Andrade, activista por los animales, cuestionó que se haya sacrificado al can con la autorización de alguien que no demostró ser su dueño. “En un protocolo debe evidenciarse la tenencia animal”, afirmó.
Andrade considera que este caso no debe repetirse y que se deben corregir las acciones del personal de Fauna Urbana. También calificó como negligente el trato que recibió el perro por parte de su primera dueña, que no citó el nombre, que luego reclamó por lo sucedido.
Fiscalización y protocolos
La vicealcaldesa Raiza Zamora indicó que este caso ha generado una serie de acusaciones, como la supuesta venta de comida y animales, y donación de insumos al centro de rescate, por lo que se han iniciado procesos de fiscalización.
Aclaró que no existe una denuncia formal, sino acusaciones informales. “He solicitado información sobre compra de insumos, medicamentos, comida y donaciones, para verificar el tratamiento que se brinda”, dijo.
Diego Villalba, director de Ambiente del Municipio, explicó que Fauna Urbana no contaba con protocolos definidos para este tipo de intervenciones. Actualmente se trabaja en establecer procedimientos para adopciones, visitas y voluntariado.
En el cantón Ibarra se aspira a contar con un registro de rescatistas avalados por la municipalidad, para garantizar que sean personas capacitadas en el manejo de fauna urbana.
El municipio ha incrementado el presupuesto para ampliar la atención. Sin embargo, con el Centro de Esterilización se debe establecer un modelo de gestión que será validado por la Comisión de Ambiente y el Departamento de Procesos del Municipio, con el objetivo de controlar la población de fauna urbana.
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