Los vecinos La Merced, en el centro de Ibarra, implementaron y financiaron con recursos propios un sistema de alarma comunitaria, monitoreo y reconocimiento biométrico para enfrentar la inseguridad.

Los vecinos del barrio La Merced, en el centro de Ibarra, se cansaron de la inseguridad y acordaron implementar tecnología de seguridad para frenar la ola delictiva.
Santiago Herrera, dirigente del barrio La Merced y vocal de la parroquia El Sagrario, recordó que un vecino soportó que varios individuos ingresaran alrededor de las 14:00 a su vivienda y, además, consumieran alimentos en su comedor.
El acuerdo de los moradores, que abarca cuatro de las 16 cuadras del barrio, incluyó dialogar con empresas especializadas en seguridad que asesoraron en temas de reacción vecinal y en la implementación tecnológica de una pequeña central de monitoreo.
La inversión bordea los 3.400 dólares y fue financiada por los propios vecinos. Incluye una alarma comunitaria, sistema de reconocimiento biométrico y capacitación para actuar en momentos de emergencia.
El dirigente señaló que la iniciativa demuestra que es posible ejecutar este tipo de proyectos sin requerir un presupuesto elevado.
Este sistema funciona desde 2022. El directivo indicó que, tras la pandemia, surgió la propuesta de organizarse. A través del monitoreo han registrado unos 12 incidentes que lograron controlar.
En diciembre pasado aprehendieron a un presunto sospechoso, a quien habían visto vigilar el sector en varias ocasiones. La familia del individuo acudió al día siguiente para reclamar por la sanción, pero se retiraron del lugar al activarse la alarma.

Pese a ser uno de los barrios más antiguos de Ibarra, no forma parte del presupuesto participativo que asigna la municipalidad. Según explicó, se pretendía asociar a La Merced con el barrio Santo Domingo, pese a que no tienen proximidad territorial.
Herrera contó que intentó coordinar acciones con la parroquia El Sagrario, a la que pertenece La Merced, y con el Municipio de Ibarra; sin embargo, considera que uno de los limitantes es la falta de coincidencia de intereses.
Ahora espera que otros barrios tomen conciencia y adopten medidas similares, para que los ciudadanos empiecen a fortalecer la organización y la corresponsabilidad vecinal.
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